Idheas Litigio Estratégico en Derechos Humanos AC

 

Paolo César Antonio Cano Montero

Lázaro Cárdenas, Michoacán
Lázaro Cárdenas, Michoacán

A cuatro días de haber sido comisionado por la Secretaría de Marina para participar en operativos especiales en Lázaro Cárdenas, Michoacán, el marino de 26 años Paolo César Antonio Cano Montero desapareció. Cuando sus familiares preguntaron por su paradero, los mandos superiores de la Armada respondieron que el joven había desertado. Nunca lo buscarón.

Autoridades implicadas:

Batallón de Infantería de Marina 20   

Historia completa

Paolo César Antonio Cano Montero prestó sus servicios como infante de Marina para la Secretaria de Marina a partir del 01 de abril de 2009 y se encontraba asignado al Batallón de Infantería de Marina 27 (BIM-27). El domingo 24 de octubre de 2010 fue transferido al Batallón de Infantería de Marina 20 (BIM-20) ubicado en la ciudad de Lázaro Cárdenas, Michoacán. El día 25 de octubre de 2010 se comunicó con su madre y sus hermanos para avisarle que había llegado bien a Michoacán.

El jueves 28 de octubre de 2010 se volvió a comunicar con su madre y sus hermanos, a los que les pidió que le depositaran en una cuenta de débito $2,000. Su familia hizo el depósito solicitado y desde ese momento hasta la fecha, no volvió a tener contacto con Paolo.

De acuerdo a los testimonios recabados, el viernes 29 de octubre de 2010 Paolo salió franco de las instalaciones militares del BIM-20 en Lázaro Cárdenas, Michoacán. Las diversas versiones señalan que salió acompañado de dos elementos para ir a un bar. En dicho lugar Paolo Cano conoció a una mujer quien lo invitó a la playa, éste no aceptó porque tenía que trabajar al día siguiente. Esta mujer refiere que la última vez que vio a Paolo fue el 29 de octubre de 2010 alrededor de las 23:30 horas cenando tacos en el puesto que se ubica frente al bar”.

Los compañeros de la Marina de Paolo, con quienes había salido, dijeron que la última vez que lo vieron fue el 29 de octubre de 2010 aproximadamente a las 01:40 horas, sin embargo, sus declaraciones al respecto han sido contradictorias. El 1 de noviembre siguiente fue cumpleaños de Paolo y al estar desaparecido no llamó a sus padres ese día. A falta de noticias su padre fue a buscar a Paolo a las instalaciones militares del BIM-20, ubicadas en Lázaro Cárdenas Michoacán, pero no obtuvo resultados favorables.

Denuncias penales:

El martes 9 de noviembre de 2010, su padre presentó una denuncia por desaparición ante la Procuraduría General de la República, con la cual se generó la ficha de localización. Actualmente la Averiguación continúa abierta sin ningún indicio sobre el paradero de la víctima o identificación de los probables responsables de su desaparición.

El viernes 12 de noviembre de 2010, el padre de Paolo regresó a las instalaciones del BIM-20 y el Capitán a cargo le dijo que Paolo había desertado de la Marina y que se había llevado todas sus pertenencias. Lo anterior se desmintió cuando se abrió el candado del locker de Paolo y se encontraron sus pertenencias, incluido su teléfono celular, cartera e identificaciones.

El 30 de noviembre de 2010, se presentó una queja ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos y ésta fue admitida hasta el 13 de diciembre del mismo año, sin que hasta el momento existan avances sustanciales.

El lunes 13 de diciembre de 2010, el padre denunció ante el Ministerio Público de Lázaro Cárdenas, Michoacán la desaparición de su hijo. Actualmente la Averiguación continúa abierta sin ningún indicio sobre el paradero de la víctima o identificación de los probables responsables de su desaparición.

El día 24 de noviembre de 2010 la madre de Paolo envió un escrito a la SEMAR solicitando ayuda para localizar a Paolo. El jueves 03 de enero de 2011 la Secretaria de Marina respondió la petición, argumentando que Paolo causó baja del servicio activo de la Armada de México y del Vigésimo Batallón de Infantería Marina el día 1 de noviembre de 2010. La razón alegada por dicha dependencia «fue haber faltado tres días consecutivos a sus labores». Adicionalmente, se hace del conocimiento de la familia que Paolo se encuadró en el supuesto y en la hipótesis de la norma antes descrita, habiendo cometido el delito de Deserción.

El 30 de noviembre de 2011, se realizó una denuncia en la Procuraduría General de República, ante la Subprocuraduría en Investigación Especializada en Delincuencia Organizada. Actualmente la averiguación continúa abierta sin ningún indicio sobre el paradero de la víctima o identificación de los probables responsables de su desaparición.

En mayo de 2015, se presentó un amparo contra la Marina Armada de México por la desaparición de Paolo Cano. En los informes justificados la Marina aduce al delito de deserción por parte de Paolo Cano al faltar a pase de lista por tres días consecutivos, negándose a iniciar acciones de búsqueda e investigación.

A lo largo del desarrollo de la investigación de la desaparición del C. PAOLO CÉSAR ANTONIO CANO MONTERO, las autoridades encargadas de éstas no han utilizado los medios necesarios para realizar con prontitud las actuaciones y averiguaciones oportunas para esclarecer la suerte de la víctima e identificar a los responsables de su desaparición. La hipótesis de la indagación en la cual la familia ha insistido es que la víctima se encontraba en las instalaciones militares y bajo el cuidado de ellos, esto es existía una posición de “granate”, situación por la cual la dependencia militar debía investigar el hecho y no desviar al responsabilidad mediante su declaración del delito de deserción.

En este caso, no se han agotado todas las líneas de investigación que se desprenden del contexto en que se dieron los hechos y la condición política y social de las personas en contra de quienes se cometió el hecho. Por ello no se ha podido constituir sólidamente la prueba circunstancial, indiciaria y presuncional que resultan de especial importancia cuando se trata de casos sobre desapariciones forzadas, ya que esta forma de represión se caracteriza por procurar la supresión de todo elemento que permita comprobar el paradero y suerte de la víctima.

En octubre de 2018, la Comisión   Nacional de los Derechos Humanos emitió la Recomendación 37/201 dirigida a la Procuraduría General de la República y al Gobierno de Michoacán por el retraso en la búsqueda y las irregularidades en las investigaciones, así como por la falta de información brindada a -sus familiares sobre el avance de las diligencias para su localización. La CNDH acreditó violaciones a los derechos humanos de acceso a la justicia en la modalidad de procuración de justicia y acceso a la verdad.

“Desde el principio fue desgastante, el hecho de que nos mintieran, que nos dijeran que mi hijo había sido un desertor. Ayer se cumplieron 8 años de su desaparición, ha sido un ir y venir de dependencias, de esperar muchas horas para entrevistarnos con las autoridades, cientos de trámites  y no ha habido nada. Ahora esperamos que haya algo pronto porque él dejo dos hijos y nunca han tenido ayuda, no nos dieron nada, solo revictimización” señala el señor Gregorio Cano, padre de Paolo.

Desde que no se sabe de Paolo, ha sido su padre, el señor Gregorio Cano, el que ha estado en esta constante batalla. Le ha costado el trabajo y la salud. A sus 69 años hoy padece de cáncer de pulmón. Se vio obligado a suspender sus esfuerzos para localizar a su hijo. Hace seis meses está en un intenso tratamiento de quimioterapia. Confía en mejorar para seguir su lucha. Además, de que a sus dos nietos les retiraron el apoyo debido a que Paolo fue declarado desertor. La Semar dejó así, olvidados a los pequeños de un hombre que se alistó en la armada para servir a su país.

Comunicados

¿Qué dicen los medios de comunicación?