“El miedo que me da es a no encontrar a mi hijo”:
Rosario Pérez

Arturo Manuel Huguett Pérez fue desaparecido el 9 de septiembre de 2016, cerca de donde vivía. Había visitado a un primo y se dirigía en moto a s u casa cuando lo interceptaron. Desde entonces, su mamá, doña Rosario Pérez, lucha día con día por encontrarlo. Un año después supo que se lo habían llevado unos hombres en unos carros Jettas: “dicen que a la hora que le quitaron el casco a mi hijo dijeron que se habían equivocado, que él no era la persona que buscaban”. Arturo tenía entonces 17 años.

Rosario, quien hoy tiene 45 años de edad, ha luchado día con día por encontrarlo, a pesar de que al principio le dijeron que no hiciera nada, que se quedara callada.

“Vivo en la lucha tras lucha, día a día, buscando a mi hijo, esperando a que regrese… y me voy a escarbar a las fosas clandestinas que se encuentran en muchos lados, y no me da miedo ahora ni me dará miedo: el miedo que me da es a no poder encontrar a mi hijo, ese es el miedo que me da. Ya qué más daño me pueden hacer si me quitaron a mi hijo”.

En diciembre de 2019, tres meses después de la desaparición de Arturo, Rosario se unió al Colectivo Solecito de Veracruz, donde las compañeras le abrieron los brazos y la acogieron; ella participa en las brigadas de búsqueda, ya sea en Colinas de Santa Fe, en “La Guapota” de Veracruz, en Arbolillo… “Esa es mi actividad dentro del colectivo”, explica.

Ahí ha aprendido a defenderse de las injusticias y a pelear por su hijo. Muchos, dice, piensan que lo que hacen no es adecuado ni correcto, pero ellas no se rinden y es el coraje y el amor por sus hijos lo que las hace seguir adelante y seguir luchando por lo que hasta ahora las autoridades no han podido resolver.

Rosario dice con mucho dolor que este año se cumplirán cuatro desde que su hijo desapareció, y que en este tiempo no ha tenido avances o logros en la búsqueda de su hijo. Reconoció la bermuda que llevaba su hijo el día que fue desaparecido, pero desde entonces las autoridades no le han dicho nada más, a pesar de que ha recibido mayor respuesta desde que es parte del colectivo.

Este 10 de mayo pide a las autoridades que se pongan en sus zapatos y que entiendan el dolor tan grande que es para ellas no tener a un hijo. “El dolor más grande que puede recibir una mujer es la ausencia de un hijo. Si mi hijo hubiera fallecido de cualquier enfermedad sé en dónde estuviera, pero ahorita no sé nada de mi hijo. No sé si mi hijo volverá vivo, muerto, yo ya no sé”.

También exige a las autoridades que hagan su trabajo, que encuentren a todas las personas que están desaparecidas.

A quienes tienen a un familiar desaparecido, también les dice que no se rindan, que sigan luchando.

“Uno no pide que a nosotros nos pase lo que nos está pasando, vivir lo que estamos viviendo… es difícil vivir esta situación… pero así es la vida y sobre todo que haya maldad, y mientras uno no pare todo esto van a seguir las maldades. Así que yo les doy un consejo a las personas que se quedan calladas: no lo hagan".